En las ciudades de Posadas y Oberá una OSC desarrolla actividades educativas, culturales y recreativas para contener a 550 chicos de 3 a 14 años. Buscan mantenerlos en la escuela y evitar que salgan a trabajar.
Buenos Aires, febrero de 2010 (RIS-Argentina) El Complejo Habitacional A3/2, ubicado a minutos del centro de Posadas, en Misiones, fue creado por el gobierno provincial para dar abrigo a tres mil familias que fueron desplazadas de sus viviendas a causa de la construcción de la represa binacional Yaciretá. El barrio, donde las casas son iguales y las plantas crecen sin pedir permiso, está rodeado por el río Paraná. El paisaje se completa con desarraigo, falta de empleo y chicos trabajando.
En una de las manzanas del lugar, junto a una escuela, una capilla y una comisaría, se levanta el centro de día Rinconcito de esperanzas, de la Asociación Civil Nuevo Horizonte. Allí, los chicos comen un guiso de lentejas, mientras que en la cocina Gertrudis prepara el postre. Son niños de 3 a 14 años que además de alimentarse, participan de actividades educativas, culturales y recreativas.
En el lugar funciona una panadería donde la organización elabora el pan que los alimenta en ese espacio y en otros centros de la entidad. Para llegar al complejo hay que tomar la Ruta Nacional 12, donde a la altura del kilómetro 5, se encuentra el Mercado Central de Misiones. Allí, denuncian desde la institución, son muchos los chicos que trabajan en la carga y descarga de verduras y frutas.
El trabajo infantil es un flagelo en la provincia donde las formas más comunes son las tareas domésticas; la venta ambulante; la limpieza de vidrios de autos; y la selección y venta de residuos. También, las tareas relacionadas con la carpintería, albañilería o jardinería; la labor en talleres o fincas; la colaboración en actividades agrícolas, ganaderas y la mendicidad.
“Es todo un desafío trabajar por los derechos de los niños”, confiesa Claudia Lagardo, quien creó hace diez años Nuevo Horizonte, tras una vida marcada por el compromiso social. De chica integró grupos de la Iglesia Católica; ya adolescente se unió a un movimiento de jóvenes que llevaba ayuda a barrios postergados; y hasta impulsó la creación del centro de estudiantes de la escuela técnica donde se recibió de maestra mayor de obras.
Pero su experiencia en vigas y cemento la utiliza para construir un futuro mejor para los chicos misioneros. Así se volcó por completo a la organización, que desde hace tres años, desarrolla el Programa Proniño en Posadas y Oberá, con el fin de que 550 niños y niñas permanezcan en la escuela y no trabajen.
Además, busca disminuir los niveles de repitencia y de deserción escolar; impulsar la capacitación y el desarrollo de campañas de sensibilización de la problemática; y acompañar a los chicos en su desarrollo educativo.
“Trabajamos en red con las escuelas y con distintas instituciones con el objetivo de fortalecer a los niños para que vuelvan a estudiar y recuperen el vínculo con sus familias donde muchas veces viven situaciones de violencia y abuso”, describe Claudia.
A Oberá, uno de los distritos con mayor cantidad de chicos que desempeñan alguna tarea laboral, la entidad arribó hace tres meses. Allí monitorea la situación de los que trabajan en las calles y pronto lo hará en el ámbito escolar a través de maestros tutores, docentes capacitados por Nuevo Horizonte para detectarlos y asistirlos.
Pero además, brinda apoyo escolar, cursos de capacitación para jóvenes, asistencia psicológica, sanitaria y alimentaria, ofrece actividades deportivas y recreativas, y asesoramiento legal en distintos centros de día ubicados en las ciudades de Garupá, Candelaria, Puerto Iguazú y Jardín América.
La explotación sexual es otro flagelo que crece en la provincia. Es considerado una de las peores formas de trabajo infantil por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). “Las nenas están expuestas a la prostitución”, dice Claudia y advierte que “detrás están las redes de trata”.
Para llevar adelante las tareas, Nuevo Horizonte articula sus acciones con establecimientos educativos, el Consejo General de Educación, la Comisión Provincial para la Erradicación del Trabajo Infantil (Copreti) y la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre).
“Buscamos que tengan un proyecto de vida, vuelvan a la escuela y con sus familias. Y entendemos que sólo formando alianzas vamos a ayudarlos”, indica Claudia y remarca que el desafío es que los niños recuperen sus sueños y tengan un futuro mejor. (Por Silvia Marchant – Revista Tercer Sector)