La pobreza es una de las principales causas de la deserción escolar que en la actualidad afecta a alrededor de 860 mil alumnos en todo el país.
Buenos Aires, marzo de 2007 (RIS-Argentina) Unos 10,7 millones de alumnos de los niveles de Educación General Básica (EGB) y Polimodal se encuentran hoy distribuidos entre los 41.991 establecimientos educativos que hay en el país, según cifras del Ministerio de Educación. Sin embargo, no todos culminarán con su formación: unos 860 mil abandonan la escuela, según se desprende del último relevo de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec, realizado en agosto de 2006.
Una de las causas de esta deserción es el deterioro de los salarios y el aumento de la brecha entre los ricos y pobres. Según datos de la EPH, cuantos menos recursos tiene la familia, mayor es la cantidad de estudiantes que abandonan la escuela.
De hecho, las estadísticas señalan que en los hogares en los que el ingreso mensual per cápita es de 100 pesos, la mitad de los que empiezan las clases, finalmente abandonan. Y en las viviendas con ingresos inferiores a 400 pesos, el 46 por ciento de los chicos en edad escolar deja de estudiar.
En tanto, en aquellas casas en las que el ingreso mensual per cápita es de hasta 1000 pesos, el nivel de deserción es del 12 por ciento, cifra que disminuye al 4,5 por ciento en las familias con ingresos superiores a los 2000 pesos.
Además, la Argentina muestra realidades disímiles: mientras en la Ciudad de Buenos Aires asiste a la escuela media el 89,3 por ciento de los jóvenes; en Misiones concurre el 56,4 por ciento; en Santiago del Estero sólo el 58,7 por ciento va a clases; y en Corrientes, el 61,5 por ciento, según el primer informe del monitoreo de la ley de financiamiento educativo que puso en marcha el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec).
Los datos oficiales también exhiben que en el país existen 10 millones de personas que no egresaron de la escuela básica y 800 mil personas mayores de 15 años que no saben leer ni escribir.